Segunda Salida: Suzhou – Día 1
Esta salida, ha estado marcada por el sofocante calor, que sumado a otros factores que os contaré más tarde, han hecho de este viaje un poco agobiante, pero que para nada resta puntos a la nota total del viaje, a la cual le otorgo un “Notable Alto”.
Tras despertarme a las 7 de la mañana, me dirijo a la estación de trenes para coger un tren hacia Suzhou, el trayecto es de unos 50 minutos, en un tren estilo “AVE”, muy muy cómodo, quizás el tren de mayor calidad en el que he subido, y todo, por unos 3 €.
Al llegar a Suzhou pude comprobar la enorme diferencia respecto a Shanghai. La gente se ve mucho más pobre, más de campo, y en cuanto te ven extranjero se “vuelven locos”, he aquí un ejemplo:
- En Shanghai, cuando paseas en las calles comerciales, o estaciones de autobus/tren, hay muchísima gente deseosa de venderte mapas, relojes falsos, carteras, zapatos, etc… Vienen, y en un inglés muy justito, te ofrecen sus productos, a lo que seguidamente la gente suele responder con una negacion con la cabeza, o diciendo “bu yao” ( no quiero ).
- En Suzhou, la gente también te pregunta al igual que en Shanghai, la diferencia es que ellos no aceptan un no por respuesta, y te pueden preguntar hasta 40 o 50 veces, e incluso te persiguen, pueden llegar a andar hasta 5 minutos detrás de tí; no se si funcionará, y al final la gente les comprará por pesados, pero conmigo no funcionó, y en determinados momentos me entraron ganas de decirles 4 cosas, lástima que mi nivel de chino sea tan bajo…
A partir de aquí empezó la diversión. Todos los turistas extranjeros que van a Suzhou, Hangzhou, etc… van siempre en taxi ( nunca he visto extranjeros en los autobuses ), ya que pagar 2 € por el taxi es algo sumamente barato, pero yo prefiero autobuses, ya que por un lado quiero ahorrar al máximo, y por otro, quiero vivir como un chino más, ser uno de ellos, hacer uso de sus costumbres, etc.
Por lo que en la puerta del autobús ya comienzo a sentir sus penetrantes miradas de ojos rasgados, y a medida que camino, van girando la cabeza sorprendidos, preguntándose que hace un extranjero, en un autobús sin aire acondicionado, en su ciudad natal.
La llegada al hotel no pudo ser más desalentadora, tras andar bajo el sol y haciéndome paso entre la humedad, llegué al hotel empadado de sudor, teniendo unas ganas tremendas de tumbarme un poco en la cama, para poder relajarme y así comenzar la visita, pero en el hotel, que anteriormente había reservado, me comentan que los turistas extranjeros tienen que enseñar su pasaporte, y yo, por razones de seguridad, lo dejé en Shanghai, ya que en caso de pérdida, las consecuencias pueden ser desastrosas. Así, otra vez, bajo nuestro amigo el sol, comencé la búsqueda de un hotel, y tras andar dí con uno de 3 estrellas, el cual me costó 15 € cada noche. Como punto negativo, no pude pagar con tarjeta, por lo que mi efectivo bajo varios enteros en un abrir y cerrar de ojos.
Lo primero que decidí ver fue “El jardín del administrador humilde”, jardines como los vistos anteriormente en Hangzhou, pero de enorme popularidad.
Como podéis ver, las fotos son parecidas a las anteriores de Hangzhou, pero hay que decir que cada jardín tiene su encanto.
El primer día fue muy cansado, por el cambio de hotel, y la dificultad de llegar a los sitios en autobús, cabe destacar que ningún autobús tenía aire acondicionado, sumado a la extensión del jardín, hizo que no hubiera tiempo para visitar nada más, al menos eso pensaba yo, excepto para hacer alguna compra, algún recuerdo de Suzhou ( aquí es típico la seda y los abanicos ), y volver al hotel a descansar, y reponer fuerzas para el día siguiente.
Después de la cena, busqué un supermercado para comprar una botella de agua, ya que en China el agua del grifo no es potable, y buscando un supermercado, me encontré con esto:
Shantang jie es una zona que está ambientada en la China antigua, no se si ambientada, o que se conserva intacta, no estoy seguro, de lo que estoy seguro es que el acabado es impresionante. Como podéis ver en las fotos, Suzhou tiene un río, del mismo nombre que la ciudad, y que ahora pocos de los chinos residentes lo usan para moverse, aun así, no es difícil ver algún barquito de alguno de los vecinos.
He podido comprobar que el río, al igual que en España hace muchos años, se utiliza para lavar, en él lavan los platos, e incluso la ropa, cosa que no discuto, pero me quedaba de piedra, viendo cómo se usa el río como vertedero. Alquilé un barquito, para moverme por el río, y ví como gente desde el 1er o 2º piso de las casas, lanzaba basura al río en bolsas, así como bajar a la orilla a tirar los restos de comida, o los pañales del bebé.
Tras contemplar esas bonitas casas iluminadas, decidí darme un paseo por allí, donde me topé con esta calle antigua.
Tras visitar un poco más, y hacer alguna compra ( dulces típicos de la ciudad ), me dirigé al hotel, a descansar y reponer fuerzas, para el día siguiente.
La 2º parte, pronto en el blog. Espero comentarios.
Un saludo.












